1 de agosto de 2018

Lago de reflexiones: 'La zancadilla burocrática'

¿Cómo funcionan las ayudas sociales que ofrece la Administración? Hoy compartimos aquí la experiencia personal de Antía, que opina lo siguiente:


“De la forma más opaca y menos transparente que podáis imaginar, según mi propia experiencia. Se publica una partida presupuestaria, de modo que el gobierno, el que sea, queda bien y parece muy bueno. Pero luego se publica una Orden, un Decreto, o un Reglamento por el que se regulan las ayudas sociales equis.

Nunca llega a estar claro el colectivo social al que está destinado, nunca se establece de forma directa quién puede y quién no puede pedirlo, si existe alguna forma rebuscada de limitar la cantidad de colectivos vulnerables que puedan acceder ya se encargan ellos de hacerlo, por medio de porcentajes, números, el dichoso IPREM de las narices, eso que hace que a veces otra ayuda social resulte incompatible, etc.



La descripción del proceso se redacta de una forma muy jurídica, de modo que no queda nada claro qué hacer, ni cómo hacerlo, e involucrarán a más de una administración que, teniendo en cuenta que no trabajan transversalmente, obligarán a la persona solicitante a solicitar en varios lugares varios certificados, documentos y papeles que lo entretendrán hasta el punto máximo y límite del proceso.

Llegado el caso las administraciones admitirán cierta cantidad de solicitudes, a otras muchas les dirán que no les pueden aceptar la solicitud porque falta algo, porque algo que ha presentado no se corresponde con la definición imprecisa que ellos mismos han expuesto en su pliego de condiciones.

Una vez que a unos se les ha aceptado, a otros denegado, a otros cuántos los habrán dejado fuera porque su propia pobreza y situación de exclusión social les impedirá enterarse de la ayuda dentro del plazo y tiempo, o, como en la última de la ayuda pública del alquiler de la vivienda, en la que han implicado al propietario. Muchos propietarios se han negado a apoyar la solicitud. Sea cual sea la ayuda, hemos pasado de que el gobierno anunciase 20 millones de euros para ayudas sociales, a que un 25% de las personas destinatarias hagan su solicitud con cierta corrección, a alguna todavía le requerirán en el plazo de 30 a 60 días siguientes alguna enmienda burocrática, para lo cual contarán con 10 días hábiles en el mejor de los casos, a veces naturales, desde la recepción de la notificación.



¿Qué tenemos? Tenemos que de 20 millones de ayudas sociales se van a destinar a la población una realidad de 250.000 euros en el mejor de los casos. O menos. De lo anunciado a lo invertido se han comido un 97'5% que no ha llegado a nadie. Pero nos han vendido el humo y la falacia de que iban a invertir 20 millones en ayudas sociales.

Da igual qué gobierno sea, da igual el color del partido, estamos antes una estrategia que es similar en todos los casos. Y los Servicios Sociales pagan el plato roto, ¿por qué? Por algo tan simple como que se saturan de trabajo y tareas, hay personas que no sólo son destinatarias reales de esas ayudas, y algunas se enterarán, es que no van a ser quienes de apañarse con todos los trámites por sí mismas. Esas personas necesitan de una ayuda y colaboración altruista y voluntariosa de alguien ducto en la materia. Ahí entran las Trabajadoras Sociales, los Educadores Sociales, los Integradores, Sociales, el voluntariado y los colaboradores de las ONG's, etc.

Y pocas, algunas pocas, personas que somos autónomas y nos defendemos ante esta zancadilla burocrática que nos ponen continuamente. Zancadilla donde muchos colectivos sociales vulnerables se van a ver muy afectados e impedidos para llevar a cabo el proceso completo. Así ejercen la aporofobia institucional las administraciones”.

Beni Lago Fernández

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