14 de diciembre de 2016

"Si hubiese leyes sociales justas, no debería existir el voluntariado"

Las clases de español para personas extranjeras son el servicio más longevo de Ecos do Sur. Funcionan ininterrumpidamente desde 1992, justo un año después de la fundación de esta entidad. Actualmente, Alfredo Asensio es el coordinador del equipo de profesores, y además da clases desde hace diez años.


Son 25 profesores voluntarios que desarrollan su clases en tres niveles de enseñanza: alfabetización, iniciación y perfeccionamiento. Por sus manos han pasado cientos de alumnos en los últimos años, que entran con un conocimiento muy limitado del idioma y salen con las herramientas básicas para manejarse en este entorno.

Hay una media de 12 alumnos por aula, la mayoría con edades entre los 25 y 30 años. Gente como Abdalá, que destaca lo importante que es saber hablar español para integrarse. O como Samson, natural de Ghana, que ha realizado varios cursos en Ecos do Sur y que señala que el profesorado de español "es maravilloso". Fátima, la alumna más joven, lleva siete meses en la clase y asegura que ha aprendido mucho.

"Necesitamos constantemente aulas, ya que se nos quedan pequeñas", afirma Alfredo. Él es voluntario con solera, de los que mueven montañas, y asegura que "el voluntariado social no debería existir si hubiese leyes sociales justas".




"Comprobamos semana a semana, como el alumnado que llega sin conocimiento siquiera del abecedario, con esfuerzo y tesón por aprender, logra avanzar". Estimamos que han pasado en estos años más de 800 alumnos por las aulas de Ecos do Sur, a los cuales se les entrega un certificado que acredita su nivel de conocimiento. 

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